miércoles, 6 de abril de 2016

Durante el ejercicio el musculo esquelético satisface sus demandas energéticas utilizando sustratos que proceden de las reservas del organismo gracias a la ingestión diaria de nutrientes. Los sustratos energéticos de los que el musculo esquelético obtiene energía para transformarla en energía mecánica o estática  son , las grasas y los hidratos de carbono. Las proteínas actúan en ocasiones como sustratos energéticos actuando en síntesis de tejidos, síntesis de hormonas, síntesis de enzimas, etcétera.

 Existen tres mecanismos de producción de energía
 
Anaeróbico aláctico o Sistema de los fosfágenos: los sustratos utilizados para la producción de energía necesaria para la contracción muscular son el ATP y la PC. Dicha energía nos asegura la actividad muscular durante los primeros segundos de trabajo. Es el sistema que responde con mayor rapidez.

Anaeróbico láctico (glucolisis láctica o anaeróbica): el principal sustrato utilizado es el glucógeno muscular, aparte del ATP y la PC y brinda alrededor de 50-80 segundos de trabajo muscular.

Aeróbico u oxidativo(glucolisis aeróbicas y lipolisis): los que proporcionan la energía son el glucógeno(muscular y hepática) y los ácidos grasos, dependiendo la mayor aportación  del glucógeno, dependiendo la mayor aportación de uno u otro de la intensidad y la duración del ejercicio es decir a menor  intensidad y mayor duración, mayor aportación del glucógeno ya menor intensidad y mayor duración mayor contribución de los ácidos grasos. Este sistema comienza a ser mas predominante a partir de los 2 minutos de trabajo.



Oxidación de los hidratos de carbono durante el ejercicio:

Los hidratos de carbono y en concreto en nuestro organismo, la glucosa, nos permiten la posibilidad de obtener energía tanto en condiciones aeróbicas como en condiciones anaeróbicas. Es el único sustrato que la célula es capaz de utilizar para obtener energía con o sin la presencia de oxigeno.

Cuando pasamos de una situación de reposo a una de ejercicio, la glucosa almacenada tiene que ser movilizada para poder resintetizar el ATP que va utilizando en la contracción muscular. El proceso por el cual el glucógeno va desprendiendo moléculas de glucosa para ser utilizadas( bien en la propia célula, como en el caso del musculo, bien por otras células como con el glucógeno hepático) es la Glucogenólis.

 Esta regulado por la fosforilasa, que se activa fundamentalmente por un aumento en la concentración sanguínea de adrenalina y un descenso de la cantidad celular de ATP. Glucogenólis hepática. En el caso del hígado, la glucosa-6P resultante de la hidrolisis del glucógeno se transforma en glucosa gracias a la acción de la glucosa-6-fosfatasa, enzima de la que carece el musculo esquelético(motivo por el que la glucosa no puede abandonar la célula muscular una vez que ha entrado y se ha fosforilado) y sale de nuevo a la sangre circulante. El objetivo  fundamental de la glucogenólisis hepática  es mantener la glucemia en cifras normales. Parte de esta glucosa hepática que sale a la sangre será captada por la célula muscular ya que el musculo esquelético es el principal tejido que capta y utiliza la glucosa circulante durante el ejercicio. Si la tasa de utilización de la Glucosa  hepática, la glucemia disminuye, lo que se manifiesta con diversos síntomas como consecuencia fundamentalmente, de reducir el aporte energético al sistema nervioso. Este fenómeno es especialmente importante en los ejercicios de mas de dos o tres horas de duración.

Glucogenólis muscular. La glucosa-6-fosfato procedente del glucógeno muscular entra en la vía metabólica de la glucolisis. La carencia de la enzima fosfatasa hace que la glucosa no sea capaz de abandonar la célula muscular, por lo cual se utiliza directamente como fuente energética propia en el proceso catabólico de la glucolisis.



Oxidación de grasas durante el ejercicio

Los principales estimulo lipolíticos al inicio del ejercicio en el hombre son el aumento de la concentración de adrenalina y la disminución de la de insulina circulantes. La tasa lipolítica depende en parte de la capacidad de la sangre para transportar ácidos grasos  o lo que es lo mismo de la concentración sérica de albumina, ya que los ácidos grasos libres en plasma van transportados por esta proteína plasmática. Por otra parte  depende del flujo sanguíneo en el tejido adiposo  del proceso de reesterificación en los adipocitos. El aumento del flujo sanguíneo al tejido adiposo durante el ejercicio favorece enormemente la movilización de los ácidos grasos. Al mismo tiempo,  parece que esta regulación vascular esta mediada por la adenosina y que es secundaria a eventos conectados con la lipolisis.

La lipolisis de los triglicéridos almacenado se lleva a cabo por acción de la enzima denominada lipasa hormona sensible (LHS) el cual como acabamos de mencionar se activa por la presencia de concentraciones elevadas de adrenalina y noradrenalina y concentraciones bajas de insulina. Recientemente  se ha demostrado que el cortisol potencia la actividad de esta enzima. La LHS cataliza la reacción de triacilglicerol a diacilglicerol y monoacilglicerol.  La hidrólisis del tercer acido graso esta catalizada por la LHS así como por una monoacilgicerol lipasa, lo que garantiza que la lipolisis sea completa. Como resultado de la lipólisis, se liberan al torrente sanguíneo ácidos grasos y glicerol. Los primeros se transportan hasta el tejido  muscular unidos a la albumina, y el glicerol lo encontramos disuelto en el plasma. El glicerol derivado de la hidrólisis de los triglicéridos puede dirigirse al hígado para constituir un sustrato gluconeogénico o entrar en la célula muscular e incorporarse a la glicolisis anaeróbica. Los ácidos grasos deben ir transportados por la albumina para poder ser solubles en la sangre, formando un complejo acido graso- albumina que se conoce con el nombre de acido graso libre (AGL).

El ejercicio prolongado y su concomitante aumento de la concentración plasmática de AGL dan como resultado un incremento neto en el contenido de lípidos intramusculares en los músculos no ejercitantes.


Los ácidos grasos se oxidan principalmente en las fibras oxidativas o tipo I, que fundamentalmente se activan durante los ejercicios de baja  y moderada intensidad.  Por tanto, la contribución de la oxidación de lípidos al metabolismo oxidativo total depende de la carga de trabajo  relativa.  Durante  las actividades intensas,  los hidratos de carbono contribuyen con casi el 80% de la energía, mientras que durante el ejercicio moderado de duración prolongada la combustión de lípidos puede cubrir hasta un 90% de los sustratos utilizados. Cuanto mas entrenado esta un musculo, mayor capacidad tiene para oxidar grasas.





Gluconeogénesis y Oxidación del lactato durante el ejercicio:

Gluconeogénesis:
Durante varias décadas  la opinión general ha sido que la célula muscular no es capaz de sintetizar glucosa a partir de lactato. Sin embargo desde la década de los setenta aparecen estudios que confirman que el musculo esquelético puede efectivamente convertir el lactato en glucógeno. La conversión de lactato en glucógeno muscular es mas importante en las fibras glicolíticas(tipo II) que en las fibras oxidativas de contracción lenta(tipo I).  Este ultimo tipo de fibras oxida fundamentalmente lactato.

Los estudios de Bangsbo y cols. Indican  que en la primera hora de recuperación la reconversión del lactato en glucógeno constituye entre 13 y un 16% de la síntesis total de glucógeno después de ejercicios breves de elevada intensidad.

La fracción de lactato que se convierte en glucógeno durante la recuperación depende en gran medida de la concentración de lactato alcanzada en la célula muscular, de manera que cuanto mayor sea esta, mas favorecida se ve la conversión del lactato en glucógeno. Uno de los factores que favorecen este evento es el bajo pH que acompaña a las concentraciones elevadas de lactato en la célula muscular, circunstancia que frena la salida de lactato de la célula manteniendo elevadas las concentraciones intracelulares, lo cual favorece la resíntesis de glucógeno.

Oxidación del lactato:

En condiciones de reposos la cantidad de lactato que se aclara mediante oxidación constituye el 50% del lactato liberado a la sangre, mientras que durante el ejercicio la fracción de lactato que se aclara mediante oxidación aumenta hasta un 75-80%. En la mayoría de los casos este es el principal destino del lactato durante la recuperación. Cuanto mayores sean  las concentraciones de lactato alcanzadas mas importantes tendrá el componente gluconeogénico. La adrenalina puede tener un importante efecto en el consumo neto de lactato por el musculo en contracción debido probablemente a la estimulación de los receptores beta adrenérgicos del musculo.

El mecanismo de oxidación del lactato en otras células musculares es mas acentuado si el proceso de recuperación se realiza de forma activa, es decir si estamos realizando un ejercicio de intensidad baja o moderada en lugar de permanecer  en reposo. Este mecanismo permite realizar una especie de redistribución  de las reservas de hidratos de carbono existentes en la musculatura esquelética pues la glucosa-6-P no tiene posibilidad de abandonar la célula muscular. Por otra parte, cuanto mas lactato sea reoxidado por las células musculares, menor cantidad ira destinada a la resíntesis de glucógeno dentro del propio musculo.





Interrelación de los sistemas energéticos durante el ejercicio:

Los diferentes sistemas energéticos (anaeróbico alactico, anaeróbico láctico y aeróbico) no actúan de forma independiente cuando un individuo realiza ejercicio a su máxima intensidad.
Cada uno de los tres sistemas energéticos está contribuyendo a las necesidades energéticas totales del organismo. Lo que ocurre es que en los diferentes tipos de ejercicios, y sobre todo en función de la intensidad predomina un sistema sobre los otros, excepto en las circunstancias en las que se producen transiciones de la predominancia de un sistema energético a otro.




Factores que determinan la utilización de los diferentes sustratos durante el ejercicio:

La regulación de la elección del combustible durante el ejercicio no está totalmente aclarada. Si bien pensaba que el principal mecanismo regulador era el ciclo glucosa-AGL, basado en que la oxidación de los ácidos grasos de lugar a un aumento de la concentración de acetil CoA, lo cual, a su vez, inhibe la piruvato deshidrogenasa, en la actualidad se piensa que es mas bien la disponibilidad de glucosa la que regula la oxidación de los ácidos  grasos actuando sobre la enzima carnitin palmitil transferasa1, que regula la entrada de los grupos acil en la mitocondria.
Los hidratos de carbono (glucógeno) y las grasas (triglicéridos) son los combustibles mas importantes, tanto en reposo como durante el ejercicio.  Aunque también los aminoácidos son oxidados durante el ejercicio y contribuye al aporte energetico, su contribución es mínima. Incluso en situaciones extremas, la oxidación de aminoácidos representa únicamente una fracción relativamente pequeña de la utilización total de sustratos .

De acuerdo a la duración del ejercicio:

En los ejercicios de intensidad baja o moderada las grasas irán ganando protagonismo como principal sustrato energético según va avanzando el ejercicio y la oxidación de los hidratos de carbono va siendo menor.
La disponibilidad de glucógeno muscular es uno de los principales determinantes para que, según progresa la duración del ejercicio, aun manteniéndose una misma intensidad submaxima, las grasas junto con la glucosa circulante, vayan aumentando su aportación al gasto energético total.


 

De acuerdo a la intensidad del ejercicio:

Los mecanismos por los cuales las células musculares seleccionan los sustratos que van a utilizar en cada situación son complejos. En general los AGL constituyen el principal sustrato energético en reposo y durante el ejercicio de baja intensidad. No obstante el retardo en la movilización de las reservas de grasa y en el transporte de los AGL implica cierta utilización de hidratos de carbono incluso a intensidades de ejercicio bajas, al menos en fases iniciales. Según aumenta la intensidad  del ejercicio, aumenta la oxidación de grasas hasta intensidades correspondientes al 65% del VO 2mas.
A intensidades de trabajo muy elevadas la utilización aerobica del glucógeno hepático y muscular se va haciendo progresivamente más importante, quedando la utilización anaeróbica de la glucosa y la PCr para intensidades de trabajo mas elevadas.
El motivo por el cual a intensidades mas elevadas predomina la energía procedente de los hidratos de carbono no se conoce completamente, si bien un factor pudiera ser la velocidad de los procesos catabólicos de los diferentes sustratos.


 


De acuerdo al tipo y/o modalidad del ejercicio:

Ejercicio aeróbico a intensidades bajas (30-40% VO2 máx.)
* VO2 máx. à Cantidad máxima de oxigeno que el organismo puede consumir. Parámetro que nos permite medir la capacidad cardiovascular de un individuo.
En este tipo de ejercicio utilizamos básicamente ácidos grasos (AG) procedentes del músculo, en un primer instante y del tejido graso después. La durada del ejercicio es fundamental, ya que los AG del tejido graso pueden tardar hasta 20 minutos en llegar al músculo, donde se metabolizarán. Además, cuando se inicia la contracción muscular es inevitable que se utilicen reservas de ATP (Adenosina Trifosfato, compuesto final de donde obtendremos la energía y que se obtiene a partir de los distintos sustratos energéticos) procedentes de la fosfocreatina y el glucógeno muscular. Sólo por el mero hecho de que llegue el impulso nervioso de activación de la célula muscular ya se activa la degradación de glucógeno. Pero como la intensidad no es alta, rápidamente se utilizarán los AG, que frenarán la glicólisis (degradación de glucógeno para convertirlo en glucosa).

Ejercicio aeróbico a intensidades medias (50-65% VO2 máx. y que dura entre 60 y 120 minutos)
En estos casos, la energía se obtiene:
-               40-60% de las grasas, de las cuales:
-               50% aprox. de los triglicéridos (TG) intramusculares.
-               50% aprox. de los AG del tejido graso.
-               40-60% de los hidratos de carbono (glucógeno muscular o glucosa plasmática).

La durada del ejercicio es fundamental, ya que a medida que progresa el ejercicio aumenta la contribución de los AG plasmáticos y disminuye el consumo de hidratos de carbono. Como ya hemos comentado, cuando se inicia la contracción también es inevitable que se inicie la degradación de glucógeno muscular. Pero como el consumo de hidratos de carbono es, como mínimo, del 40%, si el ejercicio dura mucho tiempo el glucógeno muscular se agotará (las reservas son limitadas), y entonces pasaremos a utilizar glucosa plasmática, que provendrá de:
-         Glucógeno hepático (reservas de glucosa en el hígado).
-         Gluconeogénesis hepática (síntesis de glucosa en el hígado).
También es importante mencionar que las proteínas musculares contribuyen en el aporte energético cuando el ejercicio se alarga mucho tiempo.

Ejercicio en el umbral anaeróbico y anaeróbico (65-95% VO2 máx.)
En este caso se utilizan preferentemente glucógeno muscular y glucosa plasmática. Las grasas contribuyen, pero muy poco. La contribución de glucógeno muscular en el gasto energética es de forma exponencial respecto a la intensidad del ejercicio. Esto hace que en ejercicios de este tipo, a más intensidad, más rápidamente se agotan las reservas de glucógeno muscular y, cuando esto pasa, es la glucosa el sustrato de donde se pasa a obtener la energía. Como hemos visto, esta glucosa proviene del hígado, ya sea por la degradación de glucógeno hepático o por la gluconeogénesis. Si el ejercicio continúa durante unas horas, puede ser que la síntesis de glucosa sea insuficiente, y entonces será cuando aparecerá la fatiga.
En este tipo de ejercicios, la fatiga puede aparecer por:
-               Agotamiento del glucógeno muscular, ya que cuando se agota se tienen que usar otros sustratos:
-               Los AG no permiten estas intensidades de ejercicio, y provocan una frenada brusca, que se conoce como el “muro” en las maratones.
-               Si los niveles de glucosa en sangre lo permiten, el músculo utilizará glucosa plasmática, pero no podrá trabajar a intensidades superiores al 74% del VO2 máx.
-               Hipoglucemia: se produce cuando la velocidad de consumo por parte del músculo y otros tejidos es superior a la velocidad de producción. Es imposible continuar el ejercicio a estas intensidades. Normalmente implica detener-se completamente.

Ejercicio breve de alta intensidad (próximo al 100% VO2 máx.)
Se trata de un ejercicio anaeróbico total, y se utilizan como combustibles:
-         ATP y fosfocreatina.
-         Glucosa-6-Fosfato (derivada de la degradación de glucógeno muscular).
No se puede mantener más allá de unos 6 minutos, y la fatiga aparece como consecuencia de una acumulación de protones, que provoca una acidosis metabólica. No se llega a agotar el glucógeno muscular, ya que se para antes la glicólisis. Aún así, debemos tener presente que si repitiéramos el ejercicio muchas veces sin recuperar las reservas de glucógeno, sí que podríamos llegar a agotarlo.

Ejercicios de fuerza:

Este tipo de ejercicio, clásicamente se ha considerado como un tipo de trabajo que sólo consumía fosfocreatina, pero estudios recientes muestran la contribución importante del glucógeno muscular.






Bibliografia

FERNÁNDEZ GONZÁLEZ, I., LÓPEZ ERQUICIA, B. Y MORAL GONZÁLEZ, S.

Manual de aeróbic y step

  En el texto: (Fernández González, López Erquicia and Moral González, 2004)
  Bibliografía: Fernández González, I., López Erquicia, B. and Moral González, S. (2004). Manual de aeróbic y step. Barcelona: Federación Española de Aeróbic.

LÓPEZ CHICHARRO, J. Y FERNÁNDEZ VAQUERO, A.
Fisiología del ejercicio
  En el texto: (López Chicharro and Fernández Vaquero, 2006)
  Bibliografía: López Chicharro, J. and Fernández Vaquero, A. (2006). Fisiología del ejercicio. Madrid: Médica Panamericana.

WILMORE, J. H. Y COSTILL, D. L.
Fisiología del esfuerzo y del deporte
  En el texto: (Wilmore and Costill, 2004)
  Bibliografía: Wilmore, J. and Costill, D. (2004). Fisiología del esfuerzo y del deporte. Barcelona: Editorial Paidotribo.

UTILIZACION Y RECUPERACION DE LOS SISTEMAS ENERGETICOS DURANTE Y DESPUES DEL EJERCICIO, citado en Efdeportes.com  el 05 de abril de 2016,  recuperado en http://www.efdeportes.com/efd177/recuperacion-de-los-sistemas-energeticos.htm


Ivan M.  Publicado el 25 de diciembre de 2014,  sistemas Energeticos- parte 1 de 2,  recuperado en https://www.youtube.com/watch?v=MzKe_WRqbjg

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